Aunque existen cientos de modalidades terapéuticas, las distintas acciones o intervenciones no constituyen de por sí una escuela.
Según algunos autores, para considerar una escuela psicológica como tal, ésta debe contener en su cuerpo teórico lo siguiente: 1.-Una teoría de la motivación; 2.-Una teoría de la personalidad; y 3.-Un conjunto de técnicas o herramientas de intervención (Erskine, 2002).
El motivo de estudio de las diferentes escuelas de Psicología es el ser humano y sus manifestaciones, ya sean estas intrapsíquicas, relacionales o comportamentales. Los temas de estudio son muy variados y complejos: la personalidad, el desarrollo cognitivo, el aprendizaje, las actitudes, el comportamiento, el vínculo, las relaciones, la psicopatología… Y su influencia, tanto interna como externa.
Cada escuela desarrolla estos conceptos según su propio paradigma, aunque se sostiene como idea común que la Psicología es la ciencia de la conducta y los procesos mentales.
La meta de toda escuela psicológica y en general de la Psicología es describir, predecir, comprender e intervenir. Las intervenciones toman como base las teorías y técnicas que están en el maletín de útiles del psicoterapeuta, así es que, dependiendo del punto de partida teórico del profesional, la metodología de trabajo puede variar considerablemente.
Estas intervenciones no son al azar. El psicoterapeuta evalúa y efectúa intervenciones para operar cambios en su paciente partiendo de un diagnóstico clínico o de una demanda o motivo de consulta, siempre que esta sea realista. El terapeuta se dirigirá de forma estratégica hacia las partes más saludables de la personalidad de su paciente para ayudarle a lograr su objetivo, procurando un marco de seguridad y protección. (Escribano, 2001).
En todo el proceso de la psicoterapia existirán aspectos genuinos que no pueden ni deben ser previstos ni planificados, y que pertenecen al material intrapsíquico de nuestro paciente, aportando nuevos datos para ser tenidos en cuenta.
Así es que en el desarrollo del proceso psicoterapéutico hay una parte de investigación en vivo, que puede, en un momento dado, modificar el plan de tratamiento o la estrategia de intervención prevista, si ésta no ha sido planeada rígidamente, y si esta modificación aumenta la eficacia del tratamiento.
El diagnóstico clínico, la estructura de la personalidad del cliente y la competencia del psicoterapeuta serán factores importantes que influirán en la elección del plan de tratamiento. Otros factores interrelacionados propios de cada paciente pueden también influir, como son: la confianza y expectativas depositadas en el profesional o institución, el lugar de residencia, la real disponibilidad económica, el apoyo familiar, etc.
Vamos a citar cinco escuelas como base de influencia sobre la cual se han desarrollado otros modelos. (Feixas y Miró, 1993):
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| Psicoanálisis |
| Psicología analítica de Jung |
| Terapia de Adler |
| Terapia Psicodinámica |
| Terapia conductual |
| Terapia cognitiva |
| Terapia racional emotiva de Ellis |
| Psicología Humanista |
| Terapia Centrada en el Cliente de Rogers |
| Logoterapia de Frankl |
| Psicología Transpersonal |
| Psicología arquetípica de Jung |
| Terapia Gestalt de Perls |
| Análisis Transaccional |
| Terapia Familiar Sistémica |
| Escuela Interaccional del MRI |
| Escuela Estructural-Estratégica de Haley y Minuchin |
| Escuela de Milán de Selvini y Palazzoli |
| Psicología de los Constructos Personales de Kelly |
Muchos otros modelos de intervención psicológica no están citados aquí (como EMDR, Arteterapia, Musicoterapia, Constelaciones Familiares…) y algunos de ellos, en su fase de desarrollo, se hallan a medio camino entre unas y otras escuelas, recibiendo su influencia teórica y empírica. Esto es debido a las necesidades de mejora de la calidad de los tratamientos, y de madurez evolutiva de las distintas escuelas, desembocando en actitudes más eclécticas e integracionistas. Es muy recomendable ser cautelosos, tanto con las posturas eclécticas como integracionistas (Lazarus, 1995), cuando se va en busca de métodos potenciales que todavía no están suficientemente probados.
Esta tendencia implica justamente la necesidad de tener uno o varios marcos de referencia claros, ya que el significado de una técnica está relacionado directamente con el marco teórico que la ha derivado. Importa su efectividad, pero ésta tiene que ser congruente con un todo.
Sería excesivo aquí abordar aspectos epistemológicos, así como aspectos del paradigma, para reflexionar sobre este tema. Cabria también preguntarnos si estamos cercanos a un cambio de paradigma ante la situación actual en cuanto a las diferentes escuelas. Quizás este sea nuestro reto, ya que estos y otros aspectos son motivo de investigación actual.
Bibliografía
Castanedo y cols. Seis enfoques terapéuticos. 1993. México DF. Ed El Manual Moderno.
Ciberio, R.M., Watzalawich, P. La construcción del Universo. Conceptos introductorios y reflexiones sobre epistemología, constructivismo y pensamiento sistémico. 1998. Barcelona. Ed. Herder.
Feixas y Miró. Aproximaciones a la Psicoterapia. Una introducción a los tratamientos psicológicos. 1993. Barcelona. Ed.Paidos.
Neimeyer, R.A. Constructivismo en Psicoterapia. 1998. Ed.Paidos.
Martorell, J.L. Psicoterapias: Escuelas y conceptos básicos. 1996 Madrid. Ed. Pirámide.
Lazarus,A.A. Eclecticismo e integración: concienciarse de los peligros. Revista de Psicoterapia, 24. Época II (1995).



