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**CARTA COVID-19**

**CARTA COVID-19**

A ti que visitas nuestra web…

 

Soy Anna Mª González, miembro del equipo directivo del Cep Eric Berne, especializado en la formación de psicoterapeutas dentro del ámbito humanista y en la asistencia clínica.  Me dirijo a ti, a cada uno de vosotros que en estos días visitáis nuestra web y/o consultáis respecto a los programas formativos que se imparten. Os hablo en nombre de cada uno de los miembros que formamos parte del equipo Cep y que desde el 2008 venimos aunando esfuerzos para dar continuidad a una formación de calidad con reconocimiento europeo.

 

Os hablo desde el impacto y la incertidumbre de estos días. La mayoría de nosotros no hemos vivido los avatares de una situación de emergencia como la actual en la que la lucha por la vida sea constante las 24 horas. Han sido necesarias varias semanas para que pueda sentarme a redactar estas líneas, que quiero que os lleguen desde el sentimiento que me acompaña en estos momentos en que la quietud y la calma se han instaurado en nuestro exterior. Los ruidos han desaparecido, las calles están casi desiertas, el ritmo frenético y desacompasado de la sociedad en la que estamos inmersos ha bajado para dar paso al silencio, ese silencio a veces temido, otras deseado. Esta reflexión me hace rescatar las palabras de M.P. Catón “nos olvidamos de que nunca está nadie más activo que cuando no hace nada, nunca está menos solo que cuando está consigo mismo”, creo firmemente en el contenido de esta cita, pero también sé de la comprensión profunda que requieren estas palabras.

 

Muchos de nosotros estamos en contacto con personas que han padecido o padecen el contagio. Parte de nuestro día lo dedicamos a cuidar de ellas: de su salud, de su alimentación, de sus emociones…  Se trata de estar presente desde el pensamiento y desde el corazón, aunque sea desde la distancia física; hoy en día la tecnología nos facilita el contacto aun en situaciones adversas. Y es aprovechando esta oportunidad que me contacto con todos y cada uno de vosotros. Antes, si bien, quiero mostrar el agradecimiento infinito de todo el equipo Cep a todas aquellas personas que están dedicando su tiempo, sacrificando el contacto y la cercanía física con sus familias, incluso arriesgando su salud dada la escasez de recursos y materiales de protección, a velar por la salud de todas aquellas personas afectadas por el Covid 19. A todas ellas, y en primerísimo lugar a todo el personal sanitario de hospitales y residencias, nuestro más ferviente respeto y agradecimiento.

 

Volviendo a la quietud de estos días y a esos espacios de reflexión a los que convida la mente cuando deja de estar hiperestimulada. Miremos a dentro por un instante. Sintamos el ritmo del latido corporal, concentrémonos en las sensaciones internas, dejémonos emerger hasta donde podamos. Escuchémonos.

Es momento de aunar esfuerzos en un mismo sentido y dirección. Lo importante es hoy, el presente. Cuidarnos y cuidar, velar por la vida. Dar importancia a lo que realmente la tiene. Quizás en estos días, al igual que cuando padecemos pérdidas o la vida nos somete a naufragios físicos, emocionales o económicos, nos aparece flotando el sentido de la vida. ¿Qué queremos de ella? Releyendo estos días a Viktor E. Frankl he vuelto subrayar una frase “hemos de aprender y hemos de enseñar a las personas desesperadas que el sentido de la vida de hecho en ningún caso no depende de aquello que todavía esperamos de la vida, sino más bien, y de manera exclusiva, de aquello que la vida espera de nosotros. (…) Vivir no quiere decir otra cosa que asumir la responsabilidad de responder a las preguntas de la vida, la responsabilidad de cumplir con las obligaciones que la vida adjudica a cada uno de nosotros, la responsabilidad de satisfacer las exigencias del momento”. Pido disculpas a Viktor E. Frankl y a todos y cada uno de vosotros, porque las circunstancias en las que el autor escribió estas palabras no pueden compararse con la situación actual, son simplemente distintas y no sé si tengo derecho a tomarlas prestadas para adecuarlas al presente, pero como lo hago desde el más profundo respeto y humildad voy a permitírmelo.

¿Cómo podemos satisfacer las exigencias del momento desde el Cep E. Berne? ¿Cómo podemos continuar con nuestra responsabilidad en la formación de futuros psicoterapeutas? ¿Cómo podemos tener presencia entre vosotros aún desde la distancia física? Estamos en ello, trabajando para coordinarnos. La continuidad de la formación va a ser posible adaptándonos a las circunstancias del momento para seguridad de todos. La apuesta por la formación on-line ha llegado de forma forzosa para poder continuar en estos momentos los cursos del Máster, los monográficos clínicos, seminarios y talleres, pero también para quedarse y dar respuestas a todos aquellos de vosotros que estáis interesados en nuestros programas formativos pero que, por la distancia, no podéis participar en ellos de forma presencial.

 

A todas aquellas personas que ya nos conocéis y sabéis de nuestra trayectoria, gracias por vuestra colaboración y apoyo. A todas aquellas personas que por primera vez os acercáis a nuestra escuela, nuestra más cálida y acogedora bienvenida. Iremos dando respuesta a vuestra consultas y peticiones al tiempo que las circunstancias nos lo permitan.

Gracias a todos por vuestra confianza y por vuestro interés en nuestros programas formativos.

 

Y, para finalizar, pongo palabras a deseos comunes: que las personas que nos dejan sientan la cercanía de un ser humano en su despedida, que podamos acompañar lo mejor posible a aquellas personas que están perdiendo a seres queridos sin poder estar cerca de ellos,  que se frene el contagio, que se consiga instaurar de nuevo la salud en nuestro planeta, que la parada de la actividad en estos días y las repercusiones que comportará a nivel personal, social y económico nos hagan ser más conscientes de nuestra responsabilidad en el mantenimiento de la vida planetaria y en nuestro poder para exigir a las autoridades gubernamentales más consciencia, sentido común y humanidad;  que el impacto de estos días no sea en vano y nos haga a todos más respetuosos con el medio ambiente y el consumo innecesario. Si volvemos al punto donde lo dejamos no habremos aprendido casi nada. La cooperación surge de la suma de las consciencias individuales, por eso es imprescindible el cambio personal, único e intransferible para conseguir un bien común. ¡Vamos a ello!

 

En representación de todo el equipo Cep Eric Berne, gracias por estar ahí.